
El 8M es una fecha que en PWN Madrid no dejamos pasar. Este año lo celebramos con una comida en Lima Limón: un espacio para compartir tiempo, conversación y contactos fuera del ritmo habitual.
Fueron unas horas de networking real, del que deja poso. Presentaciones, conversaciones que van más allá del cargo y la empresa, lazos que se crean o se refuerzan. El tipo de encuentro donde se comparten experiencias de liderazgo, se habla abiertamente de los retos del desarrollo profesional y aparecen perspectivas que no siempre tienen cabida en el día a día.
Y comimos estupendamente. La cocina peruana tiene eso: te lleva a otro universo, mezcla ingredientes que no esperabas juntos y el resultado sorprende. No tan diferente, pensándolo bien, de lo que pasa en PWN Madrid — una red con presencia en más de 30 países donde la diversidad de trayectorias, culturas y sectores es precisamente lo que hace que las conversaciones sean más ricas.
Porque una de las cosas que PWN Madrid hace es crear momentos donde el liderazgo femenino no es el tema del panel sino la sala entera. Donde el talento se reconoce, se nombra y se conecta con otras personas que también lo están desarrollando, en distintas etapas y desde distintos sectores.
Ya estamos pensando en la próxima. Porque cuando se junta esta red, pasan cosas.
Personas que impulsan personas.
Growing stronger together

